Cuentabot
El rastro de purpurina
Es media mañana en el Preescolar Girasol. En la sala de reunión hay una pequeña caja azul con puntos dorados. La señorita Tilda la llama la Caja Sorpresa. Dentro hay pegatinas secretas que todos recibirán después de la hora de la fruta.
Max señala. "¡Veo la caja!", dice.
"Bien, la ves, pero no la toques todavía", sonríe la señorita Tilda mientras va a buscar naranjas.
Cuando regresa, la mesa está vacía.
"¡La caja!", dice Nelli. "¡Ha desaparecido!"
Max entrecierra los ojos. "¡Seremos detectives!", dice y saca la pequeña linterna que siempre guarda en su bolsillo, aunque solo brilla como un juguete.
En el suelo algo reluce. "Mira", susurra Nelli. Pequeños puntos plateados forman un rastro a través de la alfombra.
"¡Rastro de purpurina!", dice Max. "Lo seguiremos".
El rastro serpentea pasando los bloques de construcción y se detiene en el rincón de manualidades. En la mesa hay un frasco de purpurina plateada, con la tapa un poco torcida. Debajo de la silla hay una pequeña nota de papel. Nelli la recoge con cuidado.
En la nota hay tres dibujos pequeños, hechos con crayón grueso: una flor, una rueda y una almohada.
"¡Un acertijo!", dice Nelli. "Flor... rueda... almohada. ¿Qué significa?"
Max mira a su alrededor. "Las flores están en las tazas de té en la sala de muñecas", dice. "Ruedas... están en el vagón de muñecas. Las almohadas están en el rincón de lectura".
"Iremos primero a la sala de muñecas", decide Nelli.
Entran de puntillas en la sala de muñecas. El servicio de té con pequeñas flores pintadas está sobre una mesa. En el borde de la mesa hay una mariposa con purpurina dorada: una pegatina que se cayó.
"¡Otra pista!", dice Max. Se agacha. El suelo brilla débilmente. En la purpurina aparecen pequeñas marcas redondas, como puntos en una fila.
"Marcas de rueda", dice Nelli. "Pero están punteadas. ¿Qué ruedas están punteadas?"
Max saca el vagón de muñecas. Los lados de las ruedas están punteados con puntos blancos. Hace rodar una rueda. Los puntos dejan pequeñas marcas redondas en la purpurina. El patrón coincide.
"Alguien condujo el vagón a través de la purpurina", dice Nelli. "¡Sigue el rastro!"
Siguen el rastro de puntos hacia el pasillo. El rastro gira pasando los zapatos y continúa hacia el rincón de lectura. Allí, las almohadas están en una pila como una montaña suave.
"¡Almohada!", dice Max. "Esa era la tercera imagen".
Nelli levanta la almohada superior. Solo aire. Levanta la siguiente. Y la siguiente. Debajo de la almohada más grande no está la caja, sino una nueva nota, pegada con una estrella... Nelli se ríe. "¡No es una estrella! ¡Una concha!"
En la nota, hay dibujada una concha, y junto a ella, una pequeña ola. Junto a la nota hay un trozo de cáscara de naranja.
"Concha y ola... ¡agua!", dice Max. "Y naranja. ¡Fruta y la mesa de agua!"
Se apresuran, pero no demasiado rápido, porque los detectives se mueven con calma. Desde la sala de juegos de agua llega un suave plop, plop, plop.
La señorita Tilda está en la puerta y sonríe. "Ustedes dos parecen muy ocupados".
"Estamos siguiendo pistas", dice Nelli. "Estamos buscando la Caja Sorpresa".
Dentro, junto a la mesa de agua, está sentada la pequeña Signe. Se ha arremangado las mangas del suéter. Frente a ella flota la caja azul con puntos dorados como un barco. Ella empuja suavemente con una cuchara. En la caja, un hilo de lana azul sirve como cuerda de dirección. A su alrededor, la purpurina brilla como pequeños peces en el agua.
"Mi barco es valiente", dice Signe. "Navega hacia la isla naranja". Señala la pequeña montaña de cáscaras de naranja en el borde.
Nelli y Max intercambian miradas. Miran la nota con la concha, la mesa de agua, la caja flotante.
"El misterio está resuelto", dice Max con orgullo.
"Signe", dice Nelli suavemente, "esa es la Caja Sorpresa. Estábamos buscándola".
Signe saluda. "Hola caja", le dice a la caja. "Puedes ser tesoro y barco".
La señorita Tilda asiente. "Qué buena idea. A la caja probablemente le gustan las aventuras. Pero quiere estar seca de nuevo. ¿La ayudamos a subir?"
Nelli y Max levantan la caja con cuidado juntos. Las gotas brillan en la tapa. Max la seca con una toalla que huele a jabón. Nelli desata el hilo de lana.
"También encontramos tus pistas", le dice Max a Signe. "Fueron inteligentes".
Signe sonríe ampliamente. "Dibujé con crayón grueso. Pensé: flor para la sala de muñecas, rueda para el vagón, almohada para el escondite, concha para el agua".
"Eso fue inteligente", dice Nelli. "¿Quieres unirte a nuestro club de detectives?"
Signe asiente para que el mechón rebote.
Más tarde, en la sala de reunión, la señorita Tilda abre la caja ahora seca. Dentro hay pegatinas brillantes. Todos pueden elegir una.
Nelli toma una pequeña concha. Max elige un vagón con ruedas punteadas. Signe toma una ola azul.
"Y tomaremos una para la caja", dice Nelli. Pone un pequeño corazón en el interior de la tapa. "Porque se atrevió a navegar".
Max coloca su linterna de juguete debajo de la tapa por un segundo, creando una pequeña luz secreta. "Club de Detectives Girasol", susurra. "Resolveremos el próximo misterio también".
Nelli asiente y ve que el rastro de purpurina en el suelo casi ha sido barrido. Pero en su cabeza todavía brilla con pistas y pequeñas aventuras.
Fin
