Cuentabot
El pequeño mapa de la noche
Debajo de la almohada de Lilo había un papel doblado: un mapa. Pequeños puntos mostraban un camino, y pequeñas palabras susurraban nombres: Estanque de Plata, Roble Cantante, Colina del Viento. Lilo sintió saltar su corazón. Una aventura estaba esperando.
Tomó su mochila y empacó una manzana, un suéter cálido y una pequeña linterna. También puso su brújula. Lilo susurró: "Soy valiente y curiosa".
En el jardín conoció a un erizo. Tenía púas suaves y ojos amables. "Me llamo Tagg", dijo. "Puedo oler los caminos. ¿Puedo ir contigo?". Lilo sonrió. "Por supuesto, mi amigo". Caminaron por la puerta. La noche era azul y suave. La hierba estaba fresca contra sus pies. Una lechuza ululó tranquilamente: "Uh-uh".
Llegaron al Estanque de Plata. El agua brillaba como cristal. El camino terminaba en el borde donde las piedras estaban muy separadas. Lilo tomó la pata de Tagg y encendió la linterna. La luz bailaba entre juncos y sombras. "Mira", susurró Tagg. "Un puente estrecho de raíces". Cruzaron arrastrándose, paso a paso, lenta y seguramente. El agua susurraba y reía.
Al otro lado se alzaba el Roble Cantante. El roble era ancho y sabio; sus hojas crujían como una canción. Lilo puso su mano contra la corteza. El mapa decía: "Escucha". Así que Lilo y Tagg se quedaron quietos. El roble cantó suavemente: "Piensa con calma. Camina con amabilidad. Ayuda a lo que ha caído". Una pequeña bellota cayó. Brillaba como una llave. "Tómame", dijo la bellota sin sonido. "Sabrás cuándo".
El camino subía hacia la Colina del Viento. El viento era vivaz y puro. Despeinó el cabello de Lilo y jugó con las esquinas del mapa. Lilo ató el mapa con una cuerda y sostuvo a Tagg por la pata. Pronto escucharon un pequeño pío que sonaba como una campana y un corazón. En la hierba yacía una pequeña estrella, parpadeando débilmente. "Me llamo Stella", pío. "Me caí del cielo. Dibujé el mapa. ¿Podéis ayudarme a ir a casa?".
Fin
