Cuentabot
Código nocturno
La habitación estaba quieta y azul medianoche. La cortina se movía como una ola lenta en la corriente tibia, y en el suelo yacía el robot de Mira, Bitt, pequeño como una caja de pan y redondo como una piedra lisa. Dos LED azules parpadeaban suavemente en su frente, como si soñara en destellos cortos y sabios. Un tenue zumbido llenaba el aire, el mismo tono seguro que cuando un refrigerador vigila.
Mira yacía despierta. Fuera de la ventana escuchó un piar impaciente. Era el mirlo en el parque que generalmente nunca se quejaba. Se sentó, apartó la cortina y lo vio: las nuevas luces inteligentes en la avenida del parque brillaban como el mediodía, aunque el reloj había pasado hacía mucho la hora de dormir. La luz era aguda como un susurro desigual, y alrededor de las luces, las polillas giraban como confeti de colores equivocados.
Sacó su tableta y abrió LightCalm, la aplicación de lámparas municipales que su clase había conseguido probar. La pantalla parpadeó y apareció un mensaje: El servidor no responde. Modo fiesta activo. Mira se mordió el labio. El modo fiesta era para el solsticio de verano, no un martes de septiembre. Un pequeño cuadro de chat preguntó si quería enviar un informe de error, y ella envió uno, pero alguien debía estar durmiendo al otro lado. El mirlo pio de nuevo, más fuerte esta vez, como pidiendo misericordia.
Bajó al suelo. Bitt rodó sobre sus zapatos magnéticos y despertó con un suave bip. Su cuerpo redondo brillaba en el reflejo del techo.
— Bitt —dijo Mira suavemente—. Las luces en el parque se niegan a apagarse. Los pájaros no pueden calmarse.
Bitt parpadeó dos veces. Eso significaba: "Estoy escuchando". Una pequeña escotilla se abrió en su costado y se desplegó una antena estrecha, como una oreja curiosa.
Fin
